El análisis de Washington que afirma que en Hong Kong ya no rige la autonomía prometida por Pekín marca un giro que puede tener graves consecuencias financieras para la excolonia británica.
Si Estados Unidos decide revocar este estatus especial, como respuesta al proyecto chino de imponer una nueva ley de seguridad nacional en Hong Kong, la situación económica del territorio podría transformarse, con la aplicación de sanciones estadounidenses, nuevos aranceles o restricciones en el comercio.
Cuando Hong Kong fue devuelto a China en 1997, se hizo bajo el principio de “un país, dos sistemas”, que permite al territorio conservar libertades que no se aplican en China continental, como una economía libre, una justicia independiente, la libertad de expresión y un Parlamente elegido parcialmente por sufragio universal.



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