El éxito y la alegría que hoy caracterizan a Toño Rosario tienen detrás una historia marcada por las necesidades, el esfuerzo y la unión familiar.
Durante una conversación con el creador de contenido puertorriqueño, Anthony Cáceres, mejor conocido como “Tony PR”; el merenguero, hizo un repaso por su carrera artística y su vida, en la que recordó las dificultades económicas que enfrentó junto a sus hermanos.
En la entrevista, contó que creció en una familia numerosa, de 20 hijos, y que en ocasiones tenían que visitar las casas de vecinos para ver televisión.
También relató las condiciones precarias de la vivienda familiar en La Romana, donde las lluvias se filtraban por el techo y la familia atravesaba momentos de escasez de alimentos.
“Nosotros pasamos mucha hambre. Yo todavía tengo tripas que estrenar para decirte del hambre que pasamos. Nosotros pasamos mucha hambre, mucha hambre, mucha, mucha, mucha, pero nunca nos sentimos incómodos”, recordó.
A pesar de esas dificultades, el artista describió su infancia como una etapa llena de alegría, solidaridad y unión. “Fuimos y somos todavía felices. Gracias a Dios, por tener una familia tan maravillosa”, expresó.
Para el intérprete de “Alegría”, esos recuerdos forman parte esencial de su historia y ayudan a comprender el espíritu alegre que caracteriza tanto su personalidad como sus presentaciones musicales.
Los hermanos Rosario
El cantante explicó que la música comenzó a formar parte de su vida desde pequeño, gracias a la influencia de su padre, quien también cantaba y alentó a sus hijos a desarrollar sus habilidades artísticas. Su madre colaboró confeccionando instrumentos rudimentarios para que pudieran comenzar a tocar.
Su hermano Pepe, quien fue asesinado en una fiesta el 19 de marzo de 1983, desempeñó un papel fundamental como director musical y compositor. Rosario recordó que aprendieron a tocar y a interpretar merengues populares antes de comenzar a realizar presentaciones en celebraciones familiares y actividades comunitarias.
Uno de los episodios más significativos fue la creación de un club comunitario llamado Reflexiones, donde los hermanos organizaban presentaciones y ofrecían oportunidades a otros jóvenes interesados en la música.
Posteriormente, la familia se trasladó a Santo Domingo en busca de mejores oportunidades. Allí, una persona que conocieron durante sus primeras presentaciones les ayudó a conseguir vivienda, muebles y un espacio para establecerse. Con el tiempo, también facilitó la reunificación de la familia en la capital.
Rosario recordó aquel apoyo como una bendición inesperada que contribuyó al crecimiento de la agrupación.
“Eso fue como un ángel que nos mandó Dios”, manifestó al recordar a la persona que les tendió la mano en aquella etapa.
Al hablar de su trayectoria, el merenguero explicó que su salida de los hermanos Rosario y el desarrollo de su carrera como solista fueron parte de un proceso que terminó beneficiando a ambas partes.
El artista señaló que, aunque cada uno siguió su camino musical, el vínculo familiar se mantiene intacto y conserva la cercanía de los años de infancia.
“Nosotros seguimos siendo los mismos adolescentes, chamaquitos, los mismos niños”, afirmó al describir la relación que mantiene con sus hermanos cuando se reúnen.
Sobre su propuesta musical, Rosario insistió en que su estilo como solista tiene características propias y que continúa trabajando para ofrecer algo diferente al público.


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