Le dije al presidente Trump que si estaba dispuesto a encarar con seriedad el combate al crimen organizado, Brasil tenía experiencia y quería trabajar en conjunto», señaló el mandatario.
Brasil y Estados Unidos firmaron en abril un acuerdo de intercambio de inteligencia y datos aduaneros para frenar el tráfico de armas y drogas.
El plan anunciado este martes llega en medio de un debate sobre la posibilidad de que Estados Unidos designe al CV y el PCC como grupos terroristas, una denominación que rechaza el gobierno de Lula bajo el argumento de la soberanía.
Apunta a desarticular las estructuras económicas y operativas de las facciones criminales mediante su asfixia financiera, el combate del lavado de dinero y del tráfico de armas.
Para ello, el gobierno prevé recursos directos de 1.000 millones de reales (unos 200 millones de dólares) para 2026 y 10.000 millones de reales adicionales (USD 2.000 millones) para que estados y municipios adquieran equipamiento especializado como drones, vehículos blindados y cámaras corporales.
Entre las medidas figura también la implantación de estándares de seguridad máxima en las prisiones, para cortar el mando que líderes de las facciones ejercen desde las cárceles.
En redes sociales, el senador Flavio Bolsonaro, principal rival de Lula en los comicios, ridiculizó el plan: «Brasil no aguanta un discurso más de PowerPoint contra el crimen organizado».
«Mientras Lula anuncia plan mil millonario, el PCC y el Comando Vermelho siguen expandiendo poder, dominando territorios y aterrorizando a la población», añadió el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria por golpismo.
A cinco meses de las elecciones presidenciales, Lula, de 80 años y quien ha gobernado en total por tres periodos, aparece empatado con Flávio Bolsonaro, de 45 años, en las últimas encuestas de intención de voto.


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