El diálogo con la oposición: Un mecanismo, de pocos resultados, utilizado por Abinader ante crisis

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Con una reunión el próximo miércoles con el expresidente Leonel Fernández, finalizará este ciclo de encuentros dispuestos por Luis Abinader, en búsqueda de lograr un acuerdo nacional para enfrentar la crisis global y reducir su impacto en las familias dominicanas ante el conflicto bélico en Medio Oriente.

El buscar un consenso o acuerdo con la oposición ha sido uno de los mecanismos utilizados por la actual gestión de Gobierno desde el momento en que Abinader asumió el poder en agosto del 2020.

Bajo la premisa de que “el Gobierno no puede solo”, Abinader y su gestión administrativa ha promovido reuniones, consensos y acuerdos nacionales para enfrentar crisis migratorias, económicas y sociales que han surtido efecto en el país en los últimos seis años.

Covid

En 2020, con menos de un mes en el poder, el mandatario se acogió la propuesta realizada por editoriales de LISTÍN DIARIO y visitó a varios de los líderes políticos del momento, incluyendo los expresidentes Fernández y Danilo Medina.

El propósito de esas visitas, de acuerdo a la Presidencia de la República, fue explicarle a la oposición política cuáles medidas tenía en agenda tomar su gestión de Gobierno para enfrentar los embistes de la pandemia provocada por Covid-19 y escuchar cuales propuestas tendrían estos para aportar con el manejo de la recesión económica y la subsecuente compra de vacunas para mitigar la enfermedad.

Tras completar ese ciclo de reuniones, que incluyó visitas a Guillermo Moreno, el Colegio Médico Dominicano (CMD), las iglesias y los medios de comunicación, los resultados de esos encuentros no fueron comunicados ni informados en ningún momento.

Dialogo por las reformas

Con el país viviendo las postrimerías de la pandemia, el 18 de agosto de 2021, por motivos de cumplir su primer año como Presidente de la República, Abinader pronunció un discurso desde el Palacio Nacional señalando que convocaría un “diálogo nacional para conocer 12 reformas", que luego se ampliarían a 16, en búsqueda de "mejorar la institucionalidad y funcionamiento estatal” en el país.

Las reformas fueron la del sector agua, de calidad educativa, electoral, eléctrico, hidrocarburos, laboral, medioambiente, recursos Naturales y cambio climático, reforma y modernización de la Administración Pública, política exterior y migración, salud, seguridad ciudadana y reforma policial, seguridad social, transformación digital y de transporte.

“Con todas estas reformas pretendemos potenciar al máximo las enormes posibilidades de futuro que tenemos como país. Por eso quiero hacer un llamado a todo el liderazgo político, social y empresarial para que unidos podamos cambiar a la República Dominicana. Las diferencias políticas son buenas y sanas en una democracia, pero les pido que en este propósito de transformación cesen para poder abordar estas reformas todos juntos”, fue lo dicho por Abinader en esa oportunidad.

Con la promesa de no discutir ni la constitucional ni la fiscal en esa oportunidad, tras los rechazos presentados entre la oposición política y parte de los sectores sociales, por primera vez, el Gobierno logró que la oposición política accediera y junto a representantes de diferentes sectores de la sociedad, se establecieron distintos mesas de dialogo con el Consejo Económico Social (CES) de mediador entre las partes.

El denominado “diálogo por las reformas” se extendió por varios meses, aunque sin resultados concretos y ya para mediados del 2022 el mismo había llegado a un “punto muerto”. La oposición se retiró de las conversaciones por desacuerdos con las posiciones tomadas por el gobierno con relación a la mesa de transparencia e institucionalidad que implicaba una posterior reforma constitucional. Otros partidos minoritarios continuaron las discusiones para tratar todos los temas, sin embargo, los resultados nunca fueron concretizados.

Crisis de Haití

La problemática más consistente en la gestión de Abinader ha sido la creciente crisis sociopolítica de Haití, que después del magnicidio de Jovenel Moise, incitó al jefe de Estado a convocar las fuerzas políticas para crear un “Pacto de Nación”, con el objetivo de diseñar estrategias que protejan al pueblo dominicano.

Primero, en 2003 Abinader hizo la salvedad de que la República Dominicana debe tener una “posición unificada o del más amplio consenso” con todo lo relacionado al tema haitiano y su crisis, lo que resultó ser otro llamado fallido hacia la oposición, ya que sus fuertes adversarios se rehusaron a participar.

Mientras que el presidente del partido Fuerza del Pueblo expresó que no era necesario que la oposición se reúna con el gobierno para condensar su criterio sobre la crisis de ese país, debido a que todos mantienen la misma visión sobre la importancia de salvaguardar la soberanía nacional.

En septiembre de ese mismo año, durante una actividad de San Juan de la Maguana volvió a insistir y les pidió que acepten y acudan “de igual a igual”, para discutir el tema y tener una sola posición.

"Les pido que acepten la invitación que le hicimos hace seis meses para que ante la situación grave que hay en el vecino país, donde tenemos un gobierno que no tiene control; yo les pido que acepten y que vengan de igual a igual a discutir con nosotros para tener una sola posición en relación con la República Dominicana y el vecino país", fue lo dicho en el acto.

El mandatario continuó tratando de convencer a la oposición solo con llamados públicos y en actividades multitudinaria, pero las respuestas de las agrupaciones no tuvieron variación a través de los meses.

Los representantes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no asistieron a la primera reunión que se realizó, marcando rotundamente su posición desde el día uno. Mientras que el presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas, dijo que no era un capricho la decisión de no participar en el diálogo sobre Haití y catalogó el llamado como “improvisado y displicente”.

Sin embargo, a pesar de primer intento fallido un Haití sumergida en una situación que aún no ha permitido que se escoja un nuevo presidente, en mayo del 2025, Abinader se sentó en una mesa con los tres expresidentes (Fernández, Medina e Hipólito Mejía) sostuvieron un encuentro “cara a cara” con el objetivo de construir una postura unitaria frente a la creciente crisis en Haití y su impacto en la seguridad nacional, la economía y la estabilidad del país.

El primer punto acordado fue la creación de espacios de trabajo conjunto y bilateral, entre el Gobierno y los expresidentes, para determinar una política nacional sobre Haití; también, se acogió la decisión de convocar "formalmente" al Consejo Económico y Social (CES) para discutir acciones concretas frente a la crisis.

Los trabajos en el CES se extendieron por meses y el informe final, con recomendaciones, ideas y conclusiones, se entregó al mandatario y cada uno de los expresidentes; sin embargo los resultados concretos del mismo. 

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