Suscribir pactos y alianzas políticas con miras a los comicios electorales no es cosa de ahora: la historia política dominicana documenta como desde hace casi 30 años la firma de documentos entre partidos ha sido una de las salidas más efectivas a la hora de dirigirse a las urnas.
Un mediador entre conflictos y conciliador de caos y crisis electorales podría ser otra de las funciones de tales acuerdos, como es el caso del firmado el 10 de agosto de 1994, recordado en la memoria política como el “Pacto por la democracia”, con el que se acordó reducir el mandato de Balaguer de cuatro a dos años por una seria crisis política.
El “Pacto por la Salvación de la Democracia” se produjo a raíz de la crisis política y revuelo internacional que generaron las elecciones de 1994, disputadas principalmente entre Joaquín Balaguer por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y José Francisco Peña Gómez por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), contienda ganada por Balaguer, de acuerdo a los boletines emitidos por la Junta Central Electoral (JCE).
Irregularidades en los colegios electorales y retraso en el tiempo de entrega de conteo de los votos, fueron algunos de los fundamentos utilizados por Peña Gómez para denunciar en el país y a nivel internacional un supuesto fraude electoral cometido por las fuerzas balagueristas en amparo con la JCE para otorgarle el triunfo al líder 'colorao' y no a Peña Gómez.
Estas denuncias lograron el reconocimiento de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la dedicatoria de escritos en la prensa internacional, dando por sentadas las denuncias realizadas por el líder perredeísta que, defendía había ganado las elecciones, contrario a los resultados de la Junta.
Tales acusaciones alargaron el proceso de entrega de los resultados a dos meses y 17 días, del 16 de mayo al 2 de agosto, luego de que una comisión detectara que hubo ciertas irregularidades en el sufragio, lo que llevó a que el PRD liderara una impugnación hasta que el órgano electoral dio un informe final del resultado de los comicios, quedando Balaguer como el ganador con más de veintidós mil votos por encima de Peña Gómez.
Estos resultados no fueron del agrado del líder perredeísta ni de su partido, ya que se organizaron en marchas y protestas en rechazo de los resultados, lo que llevó a que tanto Balaguer como Peña Gómez se sentaran en la mesa del diálogo a conciliar un acuerdo en el que salieran ambos favorecidos y apagar las llamas del escándalo que había estallado con los resultados.
En primera instancia, el pacto reduciría el gobierno de Balaguer a dos años y le otorgaría al líder del partido blanco los dos años siguientes para gobernar, propuesta que fue rechazada por Peña Gómez, firmándose luego un acuerdo que, entre otras cosas, mandaba a la celebración de elecciones presidenciales en 1996.
Con la rúbrica de dos de los principales líderes políticos de la época se pactaron varias cosas, entre estas que, los electos senadores, diputados, regidores y alcaldes en 1994 eran llamados a continuar en su función hasta el 16 de agosto de 1998.
Asimismo, se prohibía la reelección del presidente del país por dos periodos consecutivos y establecer una segunda vuelta electoral con los dos candidatos que hayan alcanzado la puntuación más elevada, en caso de que ninguno de los participantes lograra más del 50% de las votaciones.
Con la consolidación de una nueva junta, fueron celebradas las elecciones de 1996, como lo acordado en el pacto, teniendo Peña Gómez como contraparte a Leonel Fernández por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y que de acuerdo a datos que recoge la prensa de la época, ninguno de los dos alcanzó el 50% estipulado.
Los resultados de la primera contienda, motivaron la celebración de una segunda vuelta, escenario que causó que los eternos rivales Juan Bosch y Joaquín Balaguer alzaran juntos los brazos en una alianza denominada como “Frente Patriótico”, en que los partidos morado y colorado llevaban a Fernández a las urnas como candidato presidencial, obteniendo el 51.3% de los votos frente al 48.7% obtenido por Peña Gómez, quien quedó desplazado de la carrera por segunda ocasión consecutiva.
Pacto de las corbatas azules
Desde entonces, otros pactos han marcado la historia y la política, con alianzas que han resultado de gran importancia en la definición de cambios constitucionales o de acuerdos en común entre partidos oficialistas y de oposición.
Uno de estos fue el protagonizado por el entonces presidente de la República, Leonel Fernández y el excandidato presidencial por el PRD, Miguel Vargas Maldonado, en 2009, denominado como el “Pacto de las corbatas azules”, en el que se eliminaba la modificación realizada a la Constitución por Hipólito Mejía en 2002, mientras era presidente, con el que buscaba la reelección y eliminaba la posibilidad de volver a aspirar por el cargo.
Fernández en ese entonces se embarcaba en su segundo mandato de forma consecutiva, por lo que la modificación de Mejía le había favorecido, pero la posibilidad de volver a ser presidente era nula. Con el pacto firmado con Vargas Maldonado, obtendría el voto positivo de la oposición y garantizaba la esperanza política de reavivar sus aspiraciones.
Fue así como en el 2010 se realizaron las modificaciones de lugar en la Carta Marga, introduciendo en el artículo 124 la posibilidad de ser nuevamente presidente y eliminando ostentar el cargo por dos mandatos de forma consecutiva como se había acordado en 1994.
“Artículo 124. - Elección presidencial. El Poder Ejecutivo se ejerce por el o la Presidente de la República, quien será elegido cada cuatro años por voto directo y no podrá ser electo para el período constitucional siguiente”.
Pacto PLD y PRD
Otro de los pactos que han sido de gran relevancia fue el de Danilo Medina y Miguel Vargas Maldonado en el 2015 y formalizado en las elecciones de 2016, luego de que Medina realizara cambios a la Constitución para poder aspirar por un segundo mandato consecutivo y que, con la firma del pacto Maldonado renunciaba a sus aspiraciones presidenciales, siendo Medina el candidato en la casilla del partido blanco.
Al pacto se le nombró “Acuerdo de Gobierno Compartido de Unidad Nacional”, con el objetivo de que ambos partidos políticos participaran como aliados en las elecciones, bajo el alegato de la búsqueda de desarrollo económico, inclusión social y modernización del Estado.



