WASHINGTON.- El Gobierno estadounidense está dispuesto a endurecer las sanciones que pesan contra Nicaragua tras las elecciones del domingo, en las que el presidente del paÃs, Daniel Ortega, aspira a prolongar su mandato en unos comicios que Washington ya ha declarado como «fraudulentos».
«Se avecina una dictadura», ha declarado al ‘Miami Herald’ un responsable del Departamento de Estado de EEUU bajo condición de anonimato antes de acusar a Ortega de ilegalizar a la oposición, detener a candidatos rivales, periodistas, lÃderes sociales e incluso antiguos aliados sandinistas.
«TodavÃa no hemos empleado todas las herramientas (de polÃtica exterior) disponibles», según el responsable, quien ha matizado que EEUU considerará las nuevas sanciones sobre las personas e instituciones que permitan la represión de Ortega, y no sobre la empobrecida población del paÃs.
Estados Unidos y la Unión Europea ya han denunciado que las elecciones se celebrarán sin unas mÃnimas garantÃas, lo que permite anticipar que no reconocerán su resultado. China y Rusia, por su parte, emergen como potenciales auxilios del presidente quien, además, sigue gozando del apoyo público de los paÃses aliados en América Latina, aglutinados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALNBA).
UN EJERCICIO DE DIGNIDAD
Por su parte, el ministro de Exteriores nicaragüense, Denis Moncada, ha calificado este viernes como un «ejercicio de dignidad» las elecciones de domingo, donde los nicaragüenses elegirán a la fórmula presidencial que encabezará el Poder Ejecutivo hasta 2027.
Ortega comparece acompañado de su esposa y vicepresidenta del paÃs, Rosario Murillo.
«Las elecciones del próximo domingo son para los nicaragüenses (un) ejercicio de dignidad, de soberanÃa y de defensa de la patria», ha declarado el ministro en comentarios recogidos por Sputnik.
Durante un encuentro con un grupo de observadores, Moncada lamentó la celebración de las elecciones en un contexto marcado por potencias (no identificadas) que siempre han mantenido un actitud de agresión contra su paÃs y muestran «una actitud obcecada en términos polÃticos contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega».



